¿QUÉ ES EL TDAH?

TDAH son las siglas de “Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad”, la denominación empleada en uno de los manuales diagnósticos más utilizados, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), elaborado por la Asociación Psiquiátrica Americana, cuya última versión, el DSM 5, se publicó en mayo de 2013

Jaime Sánchez Alonso
Jaime Sánchez Alonso

Una revisión *(1) recientemente publicada por autores de reconocido prestigio internacional, cuya bibliografía contiene 255 artículos, explica que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo persistente que afecta al 5% de los niños y adolescentes y al 2,5% de los adultos en todo el mundo. A lo largo de la vida del individuo, el TDAH puede aumentar el riesgo de otros trastornos psiquiátricos, fracaso escolar y laboral, accidentes, criminalidad, discapacidad social y adicciones.

Disminución y persistencia dependiente de la edad del TDAH a lo largo de la vida. Los estudios de seguimiento han evaluado a niños con TDAH en múltiples puntos del tiempo después de su diagnóstico inicial. A pesar de que documentan una disminución dependiente de la edad en los síntomas de TDAH, el TDAH es también un trastorno altamente persistente cuando se define por la persistencia de deterioro funcional o la persistencia síntomas de deterioro subumbral (tres o menos). Sin embargo, en muchos pacientes remiten todos los criterios diagnósticos *(1).

Ningún factor de riesgo único es necesario o suficiente para causar TDAH. La causalidad multifactorial del TDAH es consistente con la heterogeneidad del trastorno, que se evidencia en su amplia comorbilidad psiquiátrica, sus múltiples dominios de deterioro neurocognitivo y el amplio rango de anomalías cerebrales estructurales y funcionales asociadas con él. *(1)

El TDAH se da en familias; los padres y hermanos de los pacientes con TDAH muestran un riesgo entre cinco y diez veces aumentado de desarrollar el trastorno en comparación con la población general *(1). Un área importante en la que produce deterioros es en la capacidad de desempeño de una parentalidad adecuada.

El diagnóstico de TDAH es fiable y válido cuando se evalúa con los criterios estándar para todos los trastornos psiquiátricos. Las entrevistas clínicas y las escalas de evaluación facilitan el diagnóstico y ayudan a la detección*(1)

Los criterios establecidos en el DSM 5 para poder hacer un diagnóstico de TDAH exigen la presencia de un número determinado de síntomas de inatención e hiperactivos-impulsivos, la evidencia de que los síntomas causan deterioros funcionales y una edad de inicio antes de los 12 años*(1).

Aunque el TDAH está asociado con otras características, como la disfunción ejecutiva y la disregulación emocional, éstos son comúnmente observados en otros trastornos y no son criterios diagnósticos nucleares para el TDAH*(1).

La terminología basada en los síntomas, la utilizada en los manuales diagnósticos, aporta transparencia, criterios generalizables, fiabilidad, y abordajes empíricos. La fenomenología aporta el significado personal por el cual el fenómeno es, en parte, definido, y pretende ofrecer una descripción directa de nuestra experiencia tal y como es*(2)

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Jaime Sánchez Alonso “El Trapecio”

Desde esta perspectiva las personas con TDAH son impulsivas, con relativa incapacidad de postergar reacciones o frases, en algunos momentos desatentas y en otros llamativamente atentas, desordenadas, les cuesta activarse para realizar y sostener en el tiempo una tarea, dejan tareas sin completar o las posponen hasta el último momento cuando consiguen realizarlas bajo presión (procrastinación) y tienen problemas para manejarse adecuadamente con el tiempo. Muchas veces hiperactivas, aunque es frecuente que la manifestación de la hiperactividad cambie con la edad desde un síntoma motórico, evidenciable a través de la observación externa de la conducta, a una expresión más interna que el paciente refiere como una sensación de “inquietud interna”. Frecuentemente presentan una pobre regulación emocional, que puede manifestarse como ánimo inestable, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración y arrebatos de ira, tras los cuales describen una tendencia a la rumiación de sentimientos de culpa. Frecuentemente tienen dificultades en las relaciones interpersonales, a pesar de ser personas empáticas, con un alto sentido de la justicia y la moralidad.

Estas manifestaciones fenomenológicas son extremas, persistentes y provocan deterioros en el funcionamiento y la calidad de vida, tanto de la persona que los padece como de su entorno interpersonal.

Aunque no existen tratamientos curativos para el TDAH, tratamientos basados en la evidencia, pueden reducir notablemente sus síntomas y los deterioros asociados. Existen medicamentos eficaces y normalmente bien tolerados y varios enfoques no farmacológicos valiosos*(1) .

Nos gusta definir al TDAH como una CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD CONTEXTUAL

  • Condición, hace referencia a las condiciones o características “internas” que influyen en las oportunidades de funcionamiento de una persona.
  • Entendemos por vulnerabilidad la capacidad de un individuo para enfrentar amenazas específicas en un momento dado y para recuperarse tras ellas, de manera que cuanto mayor es la vulnerabilidad, mayor es el riesgo. Es un concepto relativo y dinámico.
  • Contextual es aquello que se da en función del contexto de la persona y, por lo tanto, puede variar a lo largo del tiempo. El límite entre el comportamiento normal y el patológico depende del contexto *(3). En la clínica, una característica frecuentemente observada en las personas con TDAH es su extrema dependencia del contexto, lo que provoca variaciones extremas en su comportamiento en función del mismo.

La interacción compleja de factores biológicos, psicológicos y sociales va a resultar en un fenómeno que es más que la suma de las partes que lo originan, y que se constituye en condición de vulnerabilidad en determinados contextos suponiendo un riesgo de deterioro del funcionamiento global de la persona, que conduce a una vivencia de fracaso personal.

*BIBLIOGRAFIA

*(1) Faraone S V, Asherson P, Banaschewski T, Biederman J, Buitelaar JK, Ramos-Quiroga JA, Rohde L A, Sonuga-Barke E J S, Tannock R & Frankeet B. Attention-deficit/hyperactivity disorder. Nat Rev Dis Prim [Internet]. Macmillan Publishers Limited; 2015 Aug 6;15020. Available from: http://dx.doi.org/10.1038/nrdp.2015.20

*(2) Alvarez, Israel. FENÓMENO, SÍNTOMA, SIGNO, HANDICAP (DEFICIENCIA, DISCAPACIDAD, MINUSVALÍA). 14 de noviembre de 2013. http://serpsiquiatrahoy.blogspot.com.es/2013/11/fenomeno-sintoma-signo-handicap.html

*(3) Kiely, Bridget; Adesman, Andrew. What we do not know about ADHD… yet. Current Opinion in Pediatrics. Volume 27(3), June 2015, p 395–404. DOI:10.1097/MOP.0000000000000229