La Página “Cero” del TDAH

Queremos compartir nuestra opinión profesional, basada en datos, no en creencias. En nuestra propia experiencia clínica de años trabajando con personas que presentan un TDAH. Esto nos ha permitido constatar que este trastorno no es un “invento”: lo que los pacientes que hemos atendido sienten, sus luchas y sufrimientos son dolorosamente reales. Hemos visto a niños y adultos que luchaban consigo mismos para “conseguir ser de otra manera, hacer las cosas bien” sin lograrlo. Transformarse de personas tristes, hundidas y desesperadas en personas que sonríen, que se sienten capaces y que, por fin, pueden demostrarse a sí mismas que son buenas y se sienten buenos padres y madres.

“Y entender que es lo que les ha estado impidiendo vivir de una manera diferente a como ellos querían vivir”

El TDAH es un fenómeno complejo resultado de la interacción de múltiples factores, tanto biológicos como psicosociales. Su diagnóstico no es fácil, ya que como ocurre con el resto de los trastornos psiquiátricos debe realizarse siempre en un marco de cierta incertidumbre, que hay que asumir y con el que tenemos que lidiar. Un TDAH no detectado y, por lo tanto, no tratado, puede originar deterioros o complicaciones importantes no solo en la vida del que lo padece sino también en la de aquellos que conviven con él o ella y le quieren.

Además de los síntomas y los deterioros que el TDAH provoca en el funcionamiento cotidiano de las personas que lo padecen están expuestas al bombardeo continúo de una polémica en torno al trastorno que, en general, se desarrolla en una forma dilemática (blanco/negro), excluyente (mi verdad es la verdad absoluta y lo que pueda decir el que no piensa como yo no merece ser oído) y tremendamente simplificadora de una realidad que por definición es muy compleja… o sea, un debate inmaduro de los que son considerados “figuras de autoridad”, adultas y capacitadas.

Habitualmente el “agente” que padece el TDAH es la familia. Es habitual que haya más de un TDAH en la misma familia

 “Agente”, porque el que padece no es un “paciente” que obedece las instrucciones de un “experto” de forma pasiva, sino una persona con capacidad de acción y decisión, que tiene sus ideas y sus valores y tiene derecho a expresarlos y a que sean tenidos en cuenta, tanto como los conocimientos científicos del experto.

Ante una persona/familia que presenta el trastorno no se trata sólo de diagnosticar y poner un tratamiento. Es incluso más importante realizar un seguimiento adecuado, que nos permitirá ir detectando a tiempo donde surgen áreas de dificultad que requieren atención. La búsqueda de una solución debe ser consensuada entre el paciente, tenga la edad que tenga (por muy pequeño que sea es una persona que merece ser escuchada), su familia y el profesional. Se trata de ir construyendo una relación terapéutica basada en la confianza mutua, donde cada uno pueda aportar su perspectiva y escucharnos unos a otros.

Desde el primer contacto es necesario iniciar intervenciones que ayuden a las familias a salir de la tan frecuente sensación de  culpa, desesperación e impotencia, o a aceptar su “diferencia” mientras pelean para incorporarse a una sociedad/medio escolar que no tolera las diferencias.

Existen formas muy efectivas para ayudar a las personas con TDAH a ir mas allá de la barrera de sus dificultades, de forma que puedan manifestarse los aspectos positivos que se asocian al mismo, entre otros el que frecuentemente son personas muy creativas y rompedoras, que contribuyen a que un mundo más justo, empático y solidario sea posible.

“La medicación ayuda mucho, es efectiva, pero es un tratamiento sintomático y no controla los síntomas al cien por cien, ni los deterioros que frecuentemente provoca el TDAH. Es segura (y conviene tener en cuenta que las intervenciones psicoterapéuticas o educativas también pueden tener efectos adversos) y es específica

También queremos expresar nuestro agradecimiento a tantos pacientes y tantas familias que nos han “obligado” a revisar nuestros prejuicios, que nos han permitido aprender que las cosas son siempre mucho más complejas de lo que puede parecer a primera vista, que han compartido con nosotras sus sufrimientos pero también sus alegrías, sus logros y sus satisfacciones, y que mantienen vivo nuestro entusiasmo y nuestro deseo de seguir trabajando en esta profesión, siempre difícil, dura en algunas ocasiones, pero tan apasionante…

Concha Fernández Ramírez (Psiquiatra Sanidad Pública)

Reyes Hernández Guillén (Pediatra Sanidad Pública)

El Ruedo Jaime Sanchez